LA CASA LA BRUJA · RELATO ¿SURREALISTA?
En la calle Córdoba, en mi pueblo, San Pablo de Alcantarilla, dicen que vive una bruja. Una bruja y no un brujo porque tiene las flores muy bien cuidadas, y esos quehaceres son de una señora jubilada. O eso dicen las personas mayores de San Pablo de Alcantarilla.
La fachada es preciosa. Reconocible por todos y todas los y las sanpableños y sanpableñas. No me queda claro si solo tiene una planta o tiene más. Plantas sé que tiene. Siempre he pasado por ahí y solo me he fijado en lo bonita que es.
Si te paras frente a la puerta de rejería, verás la puerta principal con su buzón verde a la izquierda. También a la izquierda, una ventana horizontal, ventana que se repite en el lado derecho como si de un espejo se tratara.
La fachada está prácticamente recubierta de plantas de las cuales sobresalen dos remates. Dos espadañas esmaltadas con motivos decorativos muy mediterráneos, o eso creo porque ya no veo muy bien.
La leyenda urbana dice que la bruja no sale. Nadie la conoce. El termino bruja está un poco manido, pero tiene su encanto. Yo me la imagino como una señora jubilada y, por suerte, viuda. Manolo se llamaba el difunto marido. El pobre murió en el Largos, otro lugar de leyenda que os contaré en otro momento. De una alergia a las gambas que no sabía el hombre que tenía. La cosa, la bruja, ahora llamada Remedios, vive ahí desde que San Pablo de Alcantarilla tenía las casas bajas, cuando todavía era un pueblo de la costa malagueña y no había edificaciones ni negocios que rompían con la estética de pueblo mediterráneo.
Remedios, la bruja, cuida de su casa como un tesoro. En esa casita en medio del pueblo, rodeada de edificios con el doble de tamaño, ella mantiene la magia del pueblo. La mujer no sale porque dice que no entiende los carteles que están escritos en otros idiomas. Dice que no hay sanpableños y sanpableñas ya. Que no sale al fresco porque no tiene con quien hablar ni comentar los fallecimientos, nacimientos ni casamientos pueblerinos.
Ella es bruja porque sale por las noches con la luna llena que alumbra su bonita casa. Sale en la noche porque hay silencio, los extranjeros llevan en casa desde que cenaron a las 18:00 de la tarde. Le habla a las plantas, al cielo, a la Luna y las estrellas porque parece ser que, ahora, en San Pablo de Alcantarilla, son las únicas que la entienden.

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